Entrenamiento para la escalada
¿Deseas una carga de adrenalina mientras llevas tus músculos al límite? Si buscas una ejercitación intensa, prueba a escalar rocas
Aferrado a un bloque de cemento a nueve metros de altura, con brazos y piernas abiertos, parezco la silueta de un cadáver en la escena de un crimen. Me he abierto paso a mano limpia, agarrando cuanta saliente he podido, como un cangrejo ebrio, pero ahora, a tres metros de lograr mi objetivo, estoy congelado. El sudor me cubre la frente, y mis brazos me arden como si fueran de asfalto caliente.
Apoyándome en la pared, planifico el próximo movimiento. Un saliente, fuera de mi alcance, me invita. La música, a tanto volumen como las turbinas de un avión, golpea en el interior de mi cabeza, mientras que la gravedad, que parecía conquistada un minuto atrás, me busca con impaciencia. Antes de que vuelva a moverme, mi pie comienza a temblar en el saliente mínimo donde se apoya y mi mente se debilita con la fatiga. En un momento de indecisión exhausta, trato de alcanzar la agarradera. Separado de la pared artificial, libre de ataduras, la caída es piadosamente corta. Con las amarras aseguradas, me balanceo con lentitud, como un metrónomo viviente, marcando el tiempo que me falta para el próximo intento.
UN MUNDO PERFECTO:
Bienvenido al país de las maravillas del escalamiento de rocas bajo techo, el deporte de la humilde gloria de los medio locos, donde se agota cuanto músculo existe. Luego de coquetear el
verano pasado con la nieve y el hielo de Mount Rainier, he penetrado a fondo para probar los trucos técnicos, pero higiénicos, del escalamiento gimnástico, sólo para encontrarme atrapado
en medio de una ejercitación tortuosa y de cuerpo completo que me dejará adolorido por unos cuantos días.
De que se trata el entrenamiento para la escalada
Concebido a partir de grutas de entrenamiento de ratas de pared improvisadas en garajes y sótanos, el primer gimnasio comercial bajo techo se inauguró en Seattle, Washington, en 1987, con Rich Johnston y Dan Cauthorn al frente. Hecho de plywood, goma y rocas, Vertical Club constaba de 30 miembros y 450 metros de superficie para escalar, y sobrevivió como la primera arena pública en la cual los amantes de esta disciplina podían mantenerse en forma durante los inclementes meses invernales.
Hoy en día, más de 300 gimnasios de este tipo proliferan en Estados Unidos, como campos de entrenamiento gimnástico para escaladores expertos, además de ofrecer a los fanáticos de la adrenalina la emoción de escalar, sin los riesgos que eso implica. Los cursos introductorios suelen ser gratuitos, o cuestan unos 20 dólares e incluyen una semana de escalamiento sin costo. Por su parte, las cuotas de membresía promedian unos 50 dólares mensuales, sin incluir el arrendamiento del equipo, que puede alcanzar precios que duplican la cantidad anterior (muchos gimnasios tienen también cuartos para levantamiento de pesas. Visita el sitio www.orca.org para que encuentres el gimnasio más cercano, en EE.UU.).