Biclicleta doble para mountain bike
Antes de enfrentarte a ese amor que te trae por la de la amargura tiene que tener bien claras las ideas sobre lo que el un tándem. Uno de estos artefactos viene a ser en mountain bike lo que un autobús es (por aquello de los pasajeros) en el mercado de los automóviles. Grande, difícil de conducir, difícil de aparcar, difícil de, al fin y al cabo, convivir con él. Vamos, que tu querido amor no se va a ir contigo por tener un tándem, pero te mirará con otros ojos, ¡seguro! Puedes ir de tardón con este trasto, porque es su fin principal, además de compartir las penas y las alegrías de una marcha cualquiera de forma mucho más unida.
Hay Varias formas de diseñar un cuadro para tándem, eligiendo Scott una cuádruple triangulación conformada por tres grandes y uno muy pequeño que da forma al primer '«
Hay marcas que defienden la teoría de un tubo desde la caja del pedalier trasero hasta la pipa de la dirección, con lo que consiguen evitar, según ellos, los molestos trallazos que puede dar un tándem al ejercer fuerzas en dos sentidos distintos, cuando el jefe y el fogonero no se ppi|en de acuerdo, o cuando después de un giro cerrado el tándem vuelve bruscamente a la horizontalidad.
Biclicleta Scott doble para mountain bike
Con el Scott, sí existen los latigazos, y habrá que esperar a probar más tándems para hacer comparaciones.
La primera vez que estás sobre estas dos ruedas es mejor que lo hagas con alguien de plena confianza, tanto si vas en la parte delantera como si por desgracia te toca la trasera. La razón es muy sencilla, si vas en la parte delantera, tu estimado coequipier puede hacerse el despistado y pasar ampliamente de pedalear, algo que no siempre notarás (en los llanos-bajadas, por ejemplo); si no es así y te toca la parte del «fogonero», tendrás que recurrir a tus mejores oraciones (lo digo completamente en serio) si al «jefe» del tándem le apetece sacarte los colores y los nervios a relucir, apurando una frenada o iniciando una tumbada sin previo aviso.
Realmente, los casi dos metros de tubos que unen la rueda delantera a la trasera necesitan de un monitor de autoescuela (militar, por supuesto) para escribir las sensaciones que se sienten cuando estás encima. Una vez que has encontrado un paquete de, absoluta confianza, algo que no es fácil, sobre todo si cuentas con personas de la poca responsabilidad de Miguel Lorenzo (auténtico experto en estampidas de última hora), podrás sentir el placer de desplazarte rápido, muy rápido, con la misma fuerza que haces en tu bici normal yendo mucho más despacio.
No era la primera vez que montaba en tándem, y ya tenía aprendidas algunas lecciones prácticas de estos mastodontes de dos ruedas, como su espacio de frenada, mayor a lo que necesitas habitualmente con una «sencilla» mountain bike.